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sábado, 16 de enero de 2016

Reglas de la vida para decidir y actuar

A todos nos ha pasado.  Hay que tener cuidado, porque nuestro estado de ánimo juega un papel preponderante, cuando de tomar decisiones se trata.

Cuando uno está feliz todo se ve color de rosa, y cualquier cosa nos parece simple.  La alegría nos impide ver las posibles complicaciones, y entonces, no calculamos con cuidado las promesas u ofrecimientos que podemos hacer. Y creo que hablo por todos, cuando digo que algunas veces, esto nos ha costado caro.

Cuando se está enojado, no solo se trata de no responder, sino también de no tomar decisiones. Yo soy justamente del tipo de persona, que cuando estoy disgustada, quiero decidir los castigos para todos los involucrados, y una vez que se me pasa, me percato de lo exagerada de mi reacción y lo poco realista de mis decisiones, así que me ha tocado aprender a relajarme y esperar un rato, antes de empezar a disparar rayos estilo Zeus. Y si de contestar hablamos... definitivamente, cuando estamos enojados es el mejor momento para practicar la meditación transcendental, enfocarnos en nuestra respiración o simplemente mordernos la lengua, porque es en estos momentos, que los peores vituperios salen de nuestras bocas.

Y cuando estamos tristes, nos parece que el mundo se acaba y nada tiene sentido ni remedio. Nuestro termómetro de pesimismo está al máximo, y a veces, hasta quisiéramos que la tierra se abriera y nos tragara. Mal momento para pensar, mucho menos para tomar decisiones. Nuestro cerebro está en corto circuito y no logramos hilar pensamientos lo suficientemente coherentes como para decidir racionalmente sobre algo, sobre todo si se trata de algo muy serio.

Así que para vivir sin remordimientos, sigue estos simples consejos:
  1. No prometas cuando estés feliz
  2. No respondas cuando estés enojado
  3. No decidas cuando estés triste


Feliz Semana,

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los sueños son para hacerse realidad

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.

Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.  Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida”.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas… Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.  Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar. 

Walt Disney

martes, 21 de junio de 2011

INVIERNO y SERENIDAD

winter mist Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó.

Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".

Y volviéndose hacia mí, me aconsejó:

"Nunca olvides esta importante lección.  Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso.  Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo.  Espera. Sé paciente. La tormenta pasará.  Recuerda que la primavera volverá".

Robert Schuller

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