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sábado, 13 de julio de 2019

Lo que todo niño debe escuchar antes de dormir



Cada noche cuando los niños se van a dormir, es el momento para dejar atrás las malas experiencias del día y recargar sus emociones. Este es un momento especial, en el que los niños se sienten seguros en sus camas y en el que podemos proporcionarles aliento, darles cariño y transmitirles tranquilidad. Nunca debemos permitir que un niño se vaya a dormir alterado, triste o llorando.

Que la próxima generación crezca a partir de semillas de amor, orgullo, paz y armonía.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Qué es una Niña?

Una niña es el don más precioso que podemos recibir. Todas las niñas nacen con un poquito de resplandor angelical que las envuelve como un velo y el cual, aunque a veces se hace demasiado tenue, persiste siempre en la medida necesaria para embargarnos el corazón... aún cuando estén sentadas en el barro, o gritan y lloran en pleno berrinche, o se pasean arriba y abajo con el mejor vestido de Mamá.

Una niña puede ser más dulce (y más mala) con mayor frecuencia que nadie en el mundo.  Puede correr y patear y hacer toda clase de estrépitos desapacibles y destrozarnos los nervios, y justamente cuando abrimos la boca, ahí está muy recatadita con esa mirada especial en los ojos. Una niña es la Inocencia jugando en el lodo, la Belleza parada de cabeza y la Maternidad arrastrando a una muñeca por el pie.

Las niñas se producen en cinco colores diferentes –negro, blanco, rojo, amarillo y café– y sin embargo, la Madre Naturaleza siempre se las arregla para seleccionar su color favorito cuando usted coloca su pedido. Las leyes de la oferta y la demanda quedan desaprobadas,nhay millones de niñas y sin embargo cada una de ellas es tan preciosa como el más precioso rubí.

Dios toma los mejores atributos de diferentes criaturas para crear una niña.  Usa el encanto de los pájaros, el chillido de un cerdo, la terquedad de una mula, la travesura de un mono, la agilidad de un saltamontes, la curiosidad de un gato, la astucia de una zorra, la suavidad de un gatito. Y para coronar todo eso, le agrega la misteriosa mentalidad de una mujer.

A la niña le gustan los zapatos nuevos, los vestidos, los animales chiquitos, las muñecas, los helados, los tés y un muchacho. No la hacen muy feliz las visitas, los muchachos en general, los perros grandes, la ropa heredada, las sillas de espaldar recto, ni las verduras. Es más ruidosa cuando usted está pensando, más buena cuando lo ha encolerizado, y más coqueta cuando promete que nunca volverá a sacarlo de quicio. Puede desarreglarnos la casa, el cabello y la dignidad, puede gastar nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestro buen genio, pero, justamente cuando el hilo de la paciencia parece que se nos va a reventar, su rayo de sol traspasa la nube y perdemos otra vez.

Si, ella es un engorro que nos arruina los nervios, un escandaloso manojo de diabluras que nos desespera. Pero cuando a uno se le desploman los sueños y el mundo se le convierte en un odioso revoltijo, cuando nos parece que, después de todo, uno no es sino un pobre necio, ella puede hacerlo sentirse como un rey con sólo trepársele a las rodillas y decirle al oído: “Papito, te quiero a ti más que a nadie.”
Autor: Alan Beck

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