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miércoles, 20 de abril de 2011

Cápsula de Salud: Brócoli, el alimento milagro

image Sulforafano. Ése es el nombre de un compuesto que se encuentra en grandes cantidades en el brócoli y que parece ser el responsable de las saludables propiedades de este vegetal. Sus beneficios, que comparte con otros miembros de la familia de las coles (plantas crucíferas), han sido objeto de diversos estudios.

Contra el cáncer

El principal efecto del sulforafano (un compuesto azufrado) es antioxidante. "Por eso, es beneficioso en enfermedades que cursan con oxidación de los tejidos, como el cáncer", señala Jesús Román Martínez, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.

Una investigación de la Universidad de Alabama en Birmingham publicado en la revista 'Clinical Epigenetics' subraya cómo ciertos componentes de alimentos como el brécol o el té verde pueden reforzar los mecanismos antitumorales naturales del organismo. Según este estudio, el sulforafano es capaz de modificar la expresión de algunos genes implicados en el control del cáncer.

Acción antibacteriana

En 2009 apareció en la revista 'Cancer Prevention Research' un trabajo en el que 48 personas infectadas por 'Helicobacter pylori' siguieron un dieta rica en brécol o en brotes de alfalfa durante ocho semanas.

Al cabo de ese periodo, los autores procedentes de la Escuela de Medicina Johns Hopkins (Baltimore, EEUU) comprobaron que los niveles de esta bacteria en el tracto gastrointestinal habían descendido mucho en aquéllos que tomaron brócoli. Ahora, un trabajo publicado en 'Science Translational Medicine' sugiere que el poder bactericida también funciona en las infecciones respiratorias. El sulforafano potencia la acción del sistema de limpieza que tienen los pulmones, que no funciona bien en los fumadores o en personas con EPOC. Queda por comprobar si este beneficio observado en el laboratorio se obtiene también a través de la dieta.

Corazón sano

Muchos de los estudios realizados con el brócoli se han hecho en ratas y los resultados apuntan a un claro efecto protector contra enfermedades cardiovasculares. Una de las últimas investigaciones, publicada en 'The Journal of Agricultural and Food Chemistry', demostró en 2008 que el corazón de los roedores que se habían alimentado con este vegetal durante un mes funcionaba mejor. Según los expertos responsables del trabajo, el brócoli puede disparar la producción de proteínas (tiorredoxina) que protegen contra el daño de las células del corazón.

Anti-envejecimiento de la piel

Una reciente investigación española otorgaba un beneficio más al brócoli. Al parecer, contiene una proteína (denominada BOP) que frena el envejecimiento de la piel y favorece su regeneración en caso de quemaduras. Así lo explican los científicos del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), dependiente del Consejo Superior de Investigación Científicas (CSIC) y localizado en Murcia.

Fuente de salud:

Además, el brócoli es una excelente fuente de vitaminas, hierro, ácido fólico y fibra, por lo que es muy recomendable para las personas con anemia (déficit de hierro), con problemas de estreñimiento y para las embarazadas, ya que aporta altos niveles de ácido fólico y contribuye a prevenir malformaciones en el feto.

Fuente: ELMUNDO.es

viernes, 1 de abril de 2011

Cápsula de Salud: La Lechuga

 La lechuga, es mucho más que un vegetal ligero, almacena en sus jugosas y crujientes hojas una elevada concentración de sustancia saludables que nuestro organismo aprovecha al cien por ciento al consumirla cruda.

imageOrigen: El origen de la lechuga no está muy claro. Algunos afirman que procede de la India, mientras que otros la sitúan en las regiones templadas de Eurasia y América del Norte.  El cultivo de lechuga comenzó hace 2,500 años y era una verdura ya conocida por persas, griegos y romanos. Estos últimos la consumían antes de acostarse después de una cena abundante para poder conciliar mejor el sueño. Además, en esta época ya se conocían distintas variedades de lechuga.

Excelente para la dieta: Por su alto contenido en agua y su baja proporción de azúcares, hidratos de carbono, proteínas y grasa, la lechuga tiene bajo valor calórico (una ración individual sólo aporta 12 calorías). Por su alto contenido de fibra produce una sensación de saciedad después de haberla comido, además de un suave efecto laxante. La mayor parte de la fibra de la lechuga es celulosa, lo que previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las personas con diabetes.  Es un alimento muy indicado como entrante o guarnición en la dieta diaria de las personas con sobrepeso.

Ayuda a la digestión: Por su composición nutricional y riqueza en enzimas, la lechuga tomada como entrante facilita la digestión de la comida y tonifica el estómago. Todos los alimentos que se consumen crudos, más aun si son ricos en ácido fólico como la lechuga, estimulan la producción de jugos gástricos, facilitando la digestión de las proteínas de la carne, el pescado o los huevos. Para aumentar este efecto añade brotes de soja a la ensalada.

Buena para el sueño: Es apreciada por sus propiedades anestésicas para ciertas neuralgias como la ciática, y como inductora del sueño. El jugo de lechuga actúa como un fabuloso calmante del sistema nervioso; especialmente útil cuando la excitación nerviosa, el dolor o el agotamiento impiden conciliar el sueño. Por lo tanto, si el dolor no te deja descansar durante la noche, se recomienda tomar en la cena un buen plato de lechuga o una ensalada donde prime la lechuga, como remedio para conseguir un sueño reconfortante.

Como comerla: Por su variedad y sabores, se pueden combinar con la mayoría de los alimentos y, por su colorido, con ellas se realizan agradables adornos y guarniciones. Usualmente, se consumen crudas, con un poco de aceite, vinagre y sal, pero por su sabor neutro, se pueden mezclar con otras hortalizas crudas, como cebolla, tomate o zanahoria y también pueden combinarse con otras verduras ya cocinadas, como salteado de pimientos con cebolla, o multitud de setas, como los champiñones.

Ahora se encuentran disponibles en bolsas, ya preparadas y listas para servir en ensaladas, distintos tipos de lechugas, como la Batavia (su color verde se convierte en rojizo en los extremos de las hojas), Hoja de roble (sus hojas son onduladas y de tonalidades verdes y marrones), Iceberg (su forma es redonda y sus hojas grandes, prietas y crujientes, verdes por fuera y más blancas conforme se acercan al tronco, con forma de repollo), Romana (es una variedad con tronco ancho, alargado y erguido, con hojas de color verde oscuro que se agrupan de forma poco apretada alrededor de un tronco), escarola o Lollo rosso (se trata de una lechuga rizada, de color rojizo y sabor amargo, de origen italiano), entre otras.

Propiedades Nutritivas:  En cuanto a su contenido en vitaminas, destaca la presencia de folatos (grupo de compuestos derivados del Acido Fólico), beta-caroteno, y Vitaminas C y E. La lechuga romana cultivada al aire libre es la variedad más rica en vitaminas, mientras que la iceberg es la que menor cantidad de vitamina C presenta. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

El beta-caroteno es un pigmento natural que confiere el color amarillo-anaranjado-rojizo a los vegetales y que el organismo transforma en Vitamina A (aunque en el caso de la lechuga, el beta-caroteno está enmascarado por la clorofila, pigmento más abundante). La Vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes.

Gracias a su contenido en Vitamina A y Acido Fólico, refuerza las defensas y protege los tejidos con mucosa del aparato respiratorio. No es una fuente abundante de Vitamina C, pero si se añade a la ensalada pimiento y tomate, el plato supera el aporte en Vitamina C de un vaso de jugo de naranja.

La Vitamina E interviene en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad, ejerce una acción antioxidante (como la Vitamina C), y  participa en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos. Favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

La lechuga se destaca por la presencia de potasio y hierro, y también contiene magnesio y calcio, aunque en menor proporción. El calcio presente en la lechuga no se asimila igual que con los lácteos. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de colaborar en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

Las hojas más externas de la lechuga concentran la mayor parte de vitaminas y minerales. El tronco es la parte más indigesta y flatulenta de la lechuga. Así que si este vegetal te produce gases o hinchazón abdominal, te aconsejamos retirarlo o bien elegir una lechuga que apenas tenga tronco, como la tipo iceberg.

martes, 13 de enero de 2009

Los Antioxidantes

Los antioxidantes tienen muchas propiedades o funciones pero, aunque hay de muchas clases, todos nos defienden de la agresión de los radicales libres. ¿Quieres conocer cuales son las funciones o qué propiedades son más destacables de los antioxidantes?

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Sin contar el paso de los años, gran parte de los achaques que sufrimos se deben a la acumulación de agresiones a las células por parte de los radicales libres.

Este daño celular se acumula peligrosamente porque aceleramos este proceso tomando más radicales libres que se forman fuera de nuestro cuerpo: el tabaco, la polución, la radiación solar... Afortunadamente, nuestro cuerpo pone en marcha un arsenal de defensas, las enzimas y los antioxidantes, que detienen la formación de los radicales libres, los captan y reparan sus desaguisados. Si existiese una pócima para preservar la juventud, ¿no la tomarías? estos son los antioxidantes.

Pues los científicos han descubierto que hay antioxidantes delante de tus narices: están en tu comida, en tu bote de vitaminas y en tu tienda de comestibles. Y encima son seguros y cuestan muy poco dinero.

Las tres grandes porciones antioxidantes

La vitamina C
¿Qué hace? Protege las arterias. Estimula el sistema inmunitario. Previene el cáncer, las enfermedades del pulmón y las cataratas.
¿Dónde se encuentra? Especialmente en frutas y verduras, entre ellas el pimiento y el pepino, el melón, la papaya, las fresas, las coles de bruselas, todos los cítricos, los kiwis, el brécol y los tomate.
¿Conviene tomar suplemento? Si no comes mucha fruta y verdura si es recomendable, ya que, además, no hay peligro: es una de las vitamina más seguras.

La vitamina E
¿Qué hace? Es el suplemento vitamínico más importante para combatir los achaques de la edad. Bloquea la oxidación del colesterol malo y otros lípidos perjudiciales. Previene los infartos y el cáncer, evita el deterioro de las arterias. Incrementa las defensas. Protege al cerebro de enfermedades degenerativas.
¿Dónde se encuentra? En los aceites vegetales (soja, maíz y girasol) frutos secos, semillas y cereales.
¿Conviene tomar un suplemento? Si, en cápsulas de aceite de germen de trigo, por ejemplo, porque no consumes suficiente en los alimentos.

El betacaroteno
¿Qué hace? Posee virtudes antiedad extraordinarias al transformarse en el organismo en vitamina A que estimula el sistema inmunitario. Previene el cáncer de pulmón, estómago y mama, previene infartos, bloquea la oxidación del colesterol que tapona las arterias y aumenta las defensas.
¿Dónde se encuentra? En zanahorias, albaricoques, espinacas, zumo de tomate, calabaza, melón y brécol preferiblemente crudas o cocinadas al vapor.
¿Conviene tomar suplemento? Sí, de 10 a 15 miligramos al día, ya que es una de las vitaminas menos tóxicas.

Y también son antioxidantes

  • El Zinc: presente en moluscos, especialmente las ostras. También en carnes magras, cereales y frutos secos.
  • El Magnesio: presente en frutos secos, especialmente almendras, avellanas, piñones, cacahuetes, nueces y anacardos. También en cereales y legumbres.
  • El Selenio: en las pipas de girasol, la carne, pescado y ajo.
  • El Glutatión: uno de los antioxidantes más fascinantes, un aminoácido natural de tu dieta. En frutas y verduras.
  • La Coenzima Q-10: sustancia natural que produce tu cuerpo, se encuentra en alimentos como pescados azules (caballa y sardinas) en vísceras (corazón, hígado y riñones) en la carne, aceite de soja y cacahuetes.
  • Ranking de alimentos antioxidantes: no existe ningún otro alimento como las frutas y verduras que posean tantos antioxidantes que transformen tus células en fortalezas contra los radicales libres. Por eso, toma al día al menos 5 piezas de fruta, verdura o zumo de fruta.

Las 10 más ricas en antioxidantes

  • Los aguacates.
  • Las bayas (moras, fresas, frambuesas, arándanos...).
  • El brécol.
  • El repollo y todas las coles en general.
  • Las zanahorias.
  • Los cítricos.
  • Las uvas, que contienen hasta 20 antioxidantes.
  • Las cebollas, sobre todo las moradas.
  • Las espinacas.
  • Los tomates.

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