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jueves, 5 de abril de 2012

Mandamientos para mantenerse JOVEN

  1. clip_image004Elimine los números que no son esenciales. Esto incluye la edad, el peso y la altura. Deje que los médicos se preocupen de eso.
  2. Conserve sólo los amigos divertidos. Los depresivos tiran para abajo. (Recuerde esto, si usted es uno de esos depresivos!).
  3. clip_image002Aprenda siempre: Aprenda más sobre computadoras, artes, jardinería, o lo que sea. No deje que su cerebro se vuelva perezoso. 'Una mente perezosa es la oficina del Alemán.' Y el nombre del Alemán es Alzheimer!
  4. Aprecie más las pequeñas cosas de la vida.
  5. clip_image006Ría muchas veces, durante mucho tiempo y muy alto. Ría hasta que le falte el aire. Y si tiene un amigo que lo hace reír, pase mucho y mucho tiempo con él o ella!
  6. Cuando las lágrimas aparecieran, aguante, sufra y supérelo.  La única persona que se queda con nosotros toda la vida somos nosotros mismos. Así es que VIVA mientras esté vivo.
  7. Rodéese de las cosas que ama: La familia, animales, plantas, hobbies, o lo que sea.  Su hogar debe ser su refugio.
  8. clip_image010Cuide su salud: Si es buena, manténgala. Si es inestable, mejórela. Si no consigue mejorarla, busque ayuda.
  9. No haga viajes de culpa. Viaje al centro comercial, a un país diferente, NO  donde  haya culpa.
  10. Dígale a las personas que ama, que las ama en cada oportunidad que tenga.
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Y, si no compartes esto con por lo menos cuatro personas, ¿a quien le importa? Solo serán cuatro personas menos que dejarán de sonreír.  Pero si puedes, por  lo menos compártalo con alguien mas!
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viernes, 8 de abril de 2011

EL ANILLO

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le dijo: “Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...” - y haciendo una pausa agregó - “si quisieras ayudarme tú a mi, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.”

“E...encantado, maestro” - titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

“Bien” - asintió el maestro.

Anillo_de_Valor Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó - “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.”

El joven tomó el anillo y partió.  Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado –más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.  Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.  “Maestro” – dijo - “lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.”

“Qué importante lo que dijiste, joven amigo” - contestó sonriente el maestro. “Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?  Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.”

El joven volvió a cabalgar.  El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: “Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.”

“58 MONEDAS!!!!!!!!!!!!!!!!!” - exclamó el joven.

“Sí” - replicó el joyero - “yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...”

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

“Siéntate” - dijo el maestro después de escucharlo.  “Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?”

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

“Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.”

Dedicado especialmente  a mis amigos, que se esfuerzan día a día por pulir la joya que son, y descubrir su verdadero valor...

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