domingo, 31 de diciembre de 2017

Mis Deseos para Año Nuevo

No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ese es un pensamiento mágico, infantil, utópico. 
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. 
Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar. 
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si huyes del lugar de la queja, podrás cambiar. 
Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero". 
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro. 
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo. 
Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo. 
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso. 
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras. 

No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. 
Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir.
Que la felicidad sea el camino, no la meta.

Desconozco el autor, pero agradezco 
a mi amiga Penélope que me lo compartió tan oportunamente.

Feliz y Venturoso Año 2018!!

viernes, 29 de diciembre de 2017

LA AUTOESTIMA

¿Cuántas veces has esperado a que alguien respondiera el mensaje que escribiste, pero nunca lo recibiste?
¿Cuántas veces te has vestido para alguien, esperando a que te digan que eres hermosa?
¿Cuántas veces has esperado la llamada de alguien para que te haga sentir feliz?
¿Cuántas veces has esperado a que alguien aprecie el trabajo que estás haciendo, para que se te haga más fácil seguir haciéndolo?

Con la respuesta que nunca llegó, el cumplido que no escuchaste, la llamada telefónica que no recibiste y la apreciación que no te expresaron: tu y yo, perdimos nuestra autoestima.

Desde kindergarten, comenzamos a asociar nuestra autoestima con las estrellas doradas que nuestros maestros nos daban. En la escuela, esto se convierte en lo que la gente popular piensa de nosotros y, al llegar a la universidad, vivíamos de los elogios que recibíamos y del número de personas que nos elogiaban.

Y hasta hoy, creemos que nuestro valor está determinado por la forma en que otros nos perciben. Por lo tanto, queremos que nuestro jefe esté contento con nuestro trabajo, queremos que nuestros socios o compañeros nos elogien constantemente, queremos ser notados, queremos ser apreciados.

Lentamente, y gradualmente, esto nos dañará. Buscar la aprobación y la validación de los demás se convertirá en una lucha permanente, de por vida, si no empezamos a creer en nosotros mismos.

Párate frente al espejo y mírate cuidadosamente. Háblale a tu reflejo.

Dile a tu reflejo que eres hermosa(o), que eres fuerte. Dile a tu reflejo que te aprecias a ti misma(o), que te amas a ti misma(o), que quieres hacerte feliz. Dile a tu reflejo que estás allí para ti misma(o).

Porque, tarde o temprano, te darás cuenta de que no hay nadie que siempre esté a tu lado, no hay nadie que pueda alabarte constantemente, apreciarte y mantenerte feliz. Ese es tu trabajo. Y ese trabajo comienza creyendo que sí puedes.

Una buena reflexión a tener en cuenta para este nuevo año que está próximo a empenzar.

domingo, 1 de octubre de 2017

Lo que los ancianos de esta generación necesitan

Yo veo gente mayor que tiene que andar sola y arreglarse como sea porque no tienen quien los ayude o los acompañe o los lleve, a pesar de tener hijos y nietos. Hijos y nietos por los cuales, seguramente han hecho grandes sacrificios a lo largo de la vida.

Es triste ver cómo esta generación de jóvenes no sienten agradecimiento o consideración hacia sus padres y abuelos. No recuerdan el cariño y la bondad que ellos le han brindado toda su vida.

Mi mamá solo tuvo dos hijas. Mi hermana trabaja, pero yo no, porque estoy pensionada. Y aunque yo cuido a mi nieto, cuando mi mamá necesita que la lleven al doctor o cualquier diligencia durante el día, yo lo hago si está a mi alcance (a veces no tengo carro disponible), porque considero que yo la puedo llevar para que mi hermana no tenga que salir del trabajo. Pienso que esta es la forma correcta como se ayudan en una familia. Todos apoyan en la manera que puedan y se ayudan mutuamente.

Yo entiendo que todos estamos muy ocupados. En esta época, ni siquiera las personas que no trabajan, pueden estar echadas todo el día sin hacer nada. Pero, incluso en aquellas familias donde los padres tienen varios hijos, a veces se vuelve hasta más difícil lograr que alguno ayude porque cada uno piensa que otro lo puede hacer o debe hacerlo.

Y pensar que prácticamente durante toda la vida, estamos allí para ellos. Aún cuando se hayan ido de casa, seguimos ayudándoles con lo que necesitan. Nunca dejamos de ser padres, nunca dejamos de sentirnos responsables por ellos, nunca dejamos de preocuparnos. 

No hace mucho, estaba yo en una farmacia del Seguro Social, y había una señora mayor que andaba sola y con bastón. Se veía cansada y adolorida, y la pobre estaba hablando sola. Los funcionarios no la trataban adecuadamente y en lugar de orientarla, la descartaban, así que yo le ofrecí mi ayuda y luego me senté con ella a conversar. Me contaba que tenía varios hijos y nietos, y que siempre ponían un "pero" cuando necesitaba apoyo para sus diligencias; tenía que moverse en bus o taxi ella sola. Incluso me contó con mucho dolor que hasta había hecho un préstamo para darle el dinero a uno de sus nietos y ni siquiera ese, podía ayudarla. Me dio mucho pesar ver cómo algunas personas pueden estar tranquilas sabiendo que su madre anda por allí sola. Que tal que le pase algo, que se le suba la presión, tenga un ataque cardíaco o algo por el estilo? 

Mi mamá tuvo un evento cardíaco a principios de este año; ocurrió en su casa temprano por la noche; mi hermana acababa de llegar del trabajo, y se dio cuenta inmediatamente y la llevamos al hospital. Pero, que tal si hubiese sido durante el día cuando estaba sola? O si hubiese ocurrido cuando estuviera fuera haciendo diligencias, ella sola? Aunque mi mamá se ve entera, fuerte y todavía maneja, no la dejamos que haga nada sola ya, porque con 75 años cualquier cosa puede pasar en cualquier momento. 

Yo lo veo tan simple como esto: mis padres me tuvieron que cuidar y alimentar por varios años, porque yo no podía valerme por mí misma. Perdieron muchas noches de sueño, cuando estaba enferma. No se apartaban de mi cama, si alguna vez estuve hospitalizada, trabajaron duro para darme una buena educación y todo lo que necesitaba. Por lo tanto, yo creo que debo hacer lo mismo por ellos cuando me necesitan.

Pero, con gran tristeza me doy cuenta que no todos los hijos piensan así. Y quizás por eso es que hay tantos viejitos en hogares para ancianos, porque darles atención y cuidado requiere tiempo y compromiso, cosas que esta generación no siempre tiene.

Que será de nosotros y de las próximas generaciones de viejitos? Cómo será la vida de los ancianos del futuro? Sí actualmente estamos viendo la desidia que existe en algunas familias, quien podrá abogar por sus derechos y su bienestar?

Quizás este problema sea en parte, nuestra culpa, porque muchos pensamos, equivocadamente, que no queremos que nuestros hijos pasen trabajo ni carestía y cometemos un gran error al haber criado esta generación, porque no solo le damos lo que necesitan, sino también lo que quieren; y crecen pensando que se lo merecen todo y que lo importante en la vida es obtener sólo lo que les interesa.

Cómo quiera que sea, lo que los ancianos de esta generación necesitan es que los valoremos, porque ellos nos hicieron quienes somo hoy en día. Hay que venerar a nuestros viejitos, darles cariño, atención y consideración; ayudarlos de la manera que lo necesitan; estar allí para ellos; complacerlos y amarlos... simplemente porque se lo merecen!

Que tengan una maravillosa semana!




martes, 5 de septiembre de 2017

FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN...

No existe familia perfecta. 
No tenemos padres perfectos, 
no somos perfectos, 
no nos casamos con una persona perfecta, 
ni tenemos hijos perfectos. 
Tenemos quejas unos de otros. 
Nos decepcionamos los unos a los otros. 

Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin el perdón, la familia se convierte en un escenario de conflictos y un cúmulo de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. 

La amargura es un veneno que intoxica y mata. Guardar amargura en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. 

Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; sitio de perdón y no de culpa. 

El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde la amargura ha causado enfermedad.

Papa Francisco

Si te gustó, compártelo con las familias que conozcas. Nunca sabemos en que familia se puede estar desarrollando una guerra interna que siembra amargura en los corazones de quienes la libran, merma la posibilidad de mejorar unos con otros y demostrar amor.

Gracias a Xenia por compartirnos tan bella imagen.
Que tengas un maravilloso día y una espléndida semana!

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